spiritualinspiration:

"Let your light shine before men that they may see your good works and glorify your Father in Heaven" (Matthew 5:16).
You are God’s representative in this earth. When you follow the Word of God and allow Him to work in your life, you are letting your light shine. When you are good to people and show them kindness, even when they don’t deserve it, you are shining your light. When you smile and keep a good attitude, even when things don’t go your way, you are setting an example so that people will glorify God in heaven. Notice this scripture says, “they will see your good works…” People aren’t impressed by our knowledge or what we say, people are drawn to God by our good works.
Ask the Lord to show you ways to share His goodness with others. Look for opportunities to let your light shine everywhere you go - at home, at work, in the grocery store, at the gym. There’s always an opportunity to be an example of God’s goodness. As you do, it will bring honor and glory to God; and when you honor Him, He always honors you. He will continue to pour out His abundant blessing in every area of your life.

spiritualinspiration:

"Let your light shine before men that they may see your good works and glorify your Father in Heaven" (Matthew 5:16).

You are God’s representative in this earth. When you follow the Word of God and allow Him to work in your life, you are letting your light shine. When you are good to people and show them kindness, even when they don’t deserve it, you are shining your light. When you smile and keep a good attitude, even when things don’t go your way, you are setting an example so that people will glorify God in heaven. Notice this scripture says, “they will see your good works…” People aren’t impressed by our knowledge or what we say, people are drawn to God by our good works.

Ask the Lord to show you ways to share His goodness with others. Look for opportunities to let your light shine everywhere you go - at home, at work, in the grocery store, at the gym. There’s always an opportunity to be an example of God’s goodness. As you do, it will bring honor and glory to God; and when you honor Him, He always honors you. He will continue to pour out His abundant blessing in every area of your life.

(vía spiritualinspiration)

Fuente worshipgifs

Reblogueado desde worshipgifs

¡Vive una vida con propósito!

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  Recuerdo una frase que dice algo así como “Aquello por lo que vale la pena vivir, también vale la pena morir”. Sinceramente no recuerdo a quién corresponde la cita, o si es anónima, pero ese no es el punto. El punto es que hoy puedo decir que, al menos en mi vida, la razón por la que vale la que vale la pena vivir también vale la pena morir.

  Puede sonar loco, pero una vez que lográs entender cuál es tu lugar, qué es lo que tenés que hacer… Empezás a tener cierta necesidad de correr en esa dirección, y pueden aparecer obstáculos o cosas a las cuales tengas que renunciar para seguir adelante, pero vas a estar dispuesto a hacerlo por mucho que duela.

  Hoy mi carrera es en Cristo, y en estos casi cinco años de correr esta carrera tuve que renunciar a varias cosas para ganar la condición necesaria y seguir corriendo. Todavía hoy sigo encontrando cosas a las cuales renunciar o “morir”, y no es fácil, pero VALE LA PENA.
  ¿De qué me serviría estar acá y perder mi tiempo sin hacer lo que sé que tengo que hacer? La vida sin propósito es muy desabrida.

  Creo que siempre llega ese momento en que nos preguntamos para qué estamos acá. Inclusive nos preguntamos si realmente estamos acá por alguna razón, o sólo por mera coincidencia. Esa pregunta puede crecer en nuestro interior hasta el punto de convertirse en una desesperante necesidad de obtener una respuesta. Queremos una respuesta definitiva y verdadera. No queremos mentiras, clichés, frases bonitas ni filosofías estúpidas que nos dejen nadando en un océano de más conflictos internos por resolver. ¡Queremos la respuesta a nuestra pregunta!, ¿PARA QUÉ ESTAMOS ACÁ?.

  Puede que te encuentres esperando esa respuesta, o tal vez creas tener una idea de tu razón de existir, pero por alguna razón siempre queda un lugar a la duda, una falta de seguridad ante las posibles respuestas que lograste encontrar hasta ahora. Yo también me sentí de esa manera, ¿Y sabes por qué te ocurre eso? Porque esas respuestas que obtuviste hasta el momento NO SON LAS CORRECTAS.

  Bien, si leíste hasta acá seguramente vas a querer leer el final.
Estas son las respuestas correctas a esas preguntas. No sé si te van a gustar, y no sé si son las que esperabas, pero la cuestión es la siguiente: Al menos una vez, necesitas escucharlas. Después será tu decisión lo que hagas.
No estás acá por mera casualidad, sino porque Dios te creó, y Dios no sólo decidió crearte y traerte a la vida, sino que también decidió darte un propósito. La razón por la que muchas veces te preguntas estas cosas es porque existe un vacío dentro tuyo, un sentir de que algo te está faltando. 
  Fuimos creados para cumplir un propósito, y si no conocemos y entendemos ese propósito nos vamos a sentir frustrados y vacíos, siempre nos va a faltar algo. Vamos a probar una cosa y otra, y todo va a seguir de la misma manera. Lo peor es llegar al punto de pensar “mi vida no tiene sentido”, y lo cierto es que tu vida sí tiene un sentido, el problema es que todavía no lo encontraste. Una vida fuera del propósito de Dios se siente vacía y sin sentido.

  Cuando llegué a mi adolescencia comencé una intensa “búsqueda de la verdad”. En realidad no sabía muy bien por dónde buscar, así que… Encontré muchas supuestas “verdades”. En realidad encontré mentiras que decían ser verdad, y el problema es que esas mentiras me hicieron perder el tiempo y mientras tanto seguía sintiendo esa necesidad de saber la verdad. Supuestamente “ya la sabía”, pero algo dentro mío me hacía seguir buscando, así que por mucho tiempo me sentí tan sediento como si estuviera en un gran desierto sin agua, y cuando pensaba haber encontrado agua, ¡PUF! No era más que un espejismo. Hasta que un día la Verdad me encontró a mí. 

  De una manera indescriptible Dios decidió cruzarse en mi camino, y lo primero que ocurrió allí fue que me encontré de frente con la verdad que tanto había estado buscando. Jamás podré expresar lo que sentí en ese momento, pero era como si de repente esa duda interior se esfumara por completo, la sed se saciara, y todo mi ser gritara desde sus entrañas con todas sus fuerzas, “¡TE ENCONTRÉ!, ¡ERAS VOS!”. Listo, ya estaba; había encontrado lo que buscaba, y no necesitaba más nada. De repente me di cuenta de que no tendría que buscar más, pero aun faltaba algo muy importante: Tenía que tomar una decisión. No se trataba de cualquier decisión, sino de la más importante que tomaría en mi vida. De esta decisión quiero hablarte ahora, es lo único que me queda por contarte de todo esto. Está decisión es la razón por la que dije que quizás las respuestas no te gustaran, ni fueran las que esperabas.

  TODOS sin excepción fuimos creados por Dios con un propósito. A diferencia de lo que muchas veces pensamos, nosotros no fuimos creados cuando fuimos concebidos en el vientre de nuestra madre, sino que Dios nos creó desde antes de la fundación del mundo. En otras palabras: Fuimos creados en la eternidad de Dios, por lo tanto podríamos decir que al nacer “llegamos a la Tierra”. Y bueno, acá estamos, en la Tierra… ¿Y ahora qué hacemos? Tenemos que decidir. Decidir si queremos vivir por el propósito para el que fuimos creados, o si preferimos vivir una vida de “des-propósito”, vacía y sin sentido.

  Jesús vino a la tierra con un propósito: Entregar su vida en sacrificio para redención de toda la humanidad. Él, siendo Dios, DECIDIÓ poner su vida por la nuestra, despojándose de su condición de Dios para ser semejante a los hombres, vivir en condición de hombre, sufrir y morir como tal. (Ver Filipenses 2:6-9) Claro, la historia no termina ahí; él resucitó al tercer día, y está sentado a la diestra del Padre. Pero… ¿Porqué Jesús tuvo que hacer esto? Porque el hombre estaba apartado de Dios por el pecado desde los comienzos de la humanidad, y no sólo es que el hombre ya no podía acercarse a Dios, ¡sino que tampoco Dios podía acercarse al hombre! Por esta razón Jesús entregó su vida por nosotros, para convertirse en el puente entre Dios y nosotros. ¿Entendés? ¡Ahora por medio de Cristo podemos acercarnos a Dios cuando queramos! Y allí está nuestro propósito, el sentido de nuestra vida: En Dios. Jamás podremos encontrar el verdadero sentido de nuestra vida fuera de Dios, porque él es quien nos creó.

  La decisión que yo tomé por allá en el 2008 al entender estas cosas fue entregarle mi vida a Dios y acercarme a él por medio de Cristo. Pero es una decisión de todos los días, y es por eso que cuesta. Cada día tengo que decidir entregar mi vida a Dios y morir a cosas que tal vez me gustan, pero no me sirven. 
  Volvemos a lo que decía al principio de la publicación: “Aquello por lo que vale la pena vivir, también vale la pena morir”. Hoy puedo decirte que vale la pena entregarle tu vida a Dios, y morir a lo que vos querés a cambio de hacer lo que Dios quiere. Es por mucho lo mejor que me ha pasado en mi vida, porque en cierto modo allí comenzó mi vida. Definitivamente Jesús marcó un antes y un después.
  La religión organizada jamás me enseñó estas cosas, porque una lista de prohibiciones y permisos poco y nada tienen que ver con la vida en Cristo. La verdadera vida con propósito es una relación diaria con Dios en la que aprendemos a menguar para que él crezca en nosotros, y así ir siendo transformados cada día por su presencia.

  Hoy puedo asegurarte que Dios me llevó a romper límites en mi vida y hacer cosas que nunca hubiera imaginado, a ver y vivir cosas indescriptibles, y por esa razón hoy vale la pena vivir por Dios, y morir por él.

Y vos, ¿Querés conocer tu propósito? ¡Entrega tu vida a Jesús! Es la mejor decisión que podés tomar hoy! :)

Diente de león

Hoy estaba en mi patio observando la gran cantidad de Dientes de León que había, y después de estar un rato ahí hubo algo que me llamó la atención y me hizo pensar.

Seguro alguna vez tomaste uno y lo soplaste para que todas las semillas salgan volando, yo lo he hecho muchas veces; al fin y al cabo es lo que tarde o temprano el viento hará. Pero como dije, hoy algo me llamó la atención.
Siempre los he soplado, pero pocas veces he prestado atención al viento cuando lo hace él, y hoy me sorprendí. ¿Porqué? Porque no hay comparación entre mi soplido, que si bien logra desprender y esparcir las semillas, estas caen muy cerca mío en el suelo, y el soplido del viento, que de un momento a otro inesperadamente, sin saber por dónde ni en qué momento soplará, logra levantar todas las semillas a una gran altura, llevarlas muchísimo más lejos que mi soplido, e incluso llevárselas volando mucho más allá de mi casa… Mientras observaba eso fue como entender y aprehender una gran verdad en un instante, y dije “¡Claro! En mis fuerzas puedo lograr cosas, moverme de donde estoy y recorrer ciertas distancias; pero será muy predecible, siempre elegiré hacia dónde quiero ir, en qué momento, y también elegiré cómo hacerlo… Pero no llegaré muy lejos. En cambio Dios puede tomarme sin previo aviso, y simplemente arrebatarme de donde estoy para llevarme a otro lugar, sin saber a dónde, cómo, ni cuándo, y sin dudas llegar muchísimo más lejos, a donde ni siquiera yo mismo lo imagino.”

Hoy estoy feliz porque conozco la diferencia de soplar yo, y dejar que sople el viento; he visto en mi vida lo distinto que es hacer las cosas a mi manera y en mis propias fuerzas, como también he visto cuán distinto es cuando dejas a Dios hacerlo a su manera. Puedo mirar atrás y ver las distancias recorridas y sorprenderme, porque sólo él fue capaz de arrancarme de donde me encontraba y traerme volando hasta aquí.